LEANDRO VALLEJOS: FORMAR, ACOMPAÑAR Y COMPETIR

⚽️ ✍️ El entrenador de la Séptima División de Camioneros analiza una temporada de crecimiento, el trabajo invisible de las juveniles, la importancia de los procesos y los desafíos que se vienen con una mayor exigencia competitiva.
En el fútbol juvenil, los resultados son solo una parte del camino. La formación integral, la contención diaria y el desarrollo humano pesan tanto como lo futbolístico. Leandro Vallejos, técnico de la Séptima División de las juveniles de Camioneros, hace un balance profundo de la temporada, repasa el crecimiento del grupo, analiza el contexto actual de las formativas y proyecta lo que viene para un club que sigue consolidando su identidad desde abajo hacia arriba.

🚦— Leandro, para empezar, ¿qué balance hacés de la temporada para tu categoría, tanto desde los resultados como desde el proceso formativo?
— El balance es súper positivo. Si bien nos quedamos con un sabor amargo en el final por no haber clasificado por diferencia de gol, creo que el año fue muy bueno más allá de los resultados. Me tocó un grupo de trabajo y un grupo de chicos muy sano, con muchas ganas de crecer, y el proceso fue muy satisfactorio.
Hubo chicos que pudieron dar el salto a clubes importantes a través de convenios y otros que sumaron minutos en Reserva, lo cual habla bien del trabajo realizado. Más allá de esos casos puntuales, el resto de la categoría también creció de manera notable. A nivel grupal quedamos conformes, aunque con esa sensación de que estábamos para coronar.

🚦— ¿Cómo sentiste el nivel de la categoría durante este año y en qué aspectos notaste un crecimiento respecto a temporadas anteriores?
— Durante gran parte del año el nivel fue inferior. Nosotros teníamos una categoría muy bien armada y fuimos superiores en muchos aspectos. El formato del torneo hizo que en el tramo final se emparejara un poco más y que los rivales pudieran achicar diferencias.
Eso también obligó a los chicos a buscar superarse, a encontrar motivación en la dificultad. Incluso en canchas complicadas, sobre todo cuando jugamos de visitante, tratamos de imponer nuestro juego. Desde ese lugar se dio un crecimiento importante.

🚦— En lo personal, como entrenador, ¿en qué sentís que evolucionaste o creciste al estar al mando de este plantel juvenil?
— Es mi segundo año en juveniles y este grupo me hizo crecer mucho desde lo personal. Me autoexigí cada vez más para poder darles herramientas, no solo futbolísticas sino también humanas.
Trabajamos mucho los valores, el respeto por el compañero, el sentido de pertenencia por el club. El manejo del grupo, sobre todo con la juventud de hoy, es un desafío constante, y desde ese lugar siento que crecí muchísimo como entrenador.

🚦— El trabajo en juveniles tiene mucho de lo que no se ve los fines de semana. ¿Cómo es el día a día con los chicos y qué aspectos priorizás en la formación más allá de lo futbolístico?
— Los fines de semana los chicos tienen que jugar y divertirse, pero el trabajo grande está en la semana. Ese laburo invisible es el que más disfruto: el ida y vuelta con el chico, poder hablar, entenderlo, saber si en la casa o en el colegio está todo bien.
Controlar boletines, acompañarlos, estar atentos a su contexto. Siempre manteniendo el rol de entrenador, pero siendo cercano. Si el chico no se siente bien, no le voy a poder sacar lo mejor dentro de la cancha.

🚦— ¿Cuáles considerás que son hoy las principales dificultades del trabajo en divisiones formativas y cómo se intenta sostener el proceso en ese contexto?
— La ansiedad es una de las principales dificultades. Los chicos quieren resultados ya y muchas veces no entienden los procesos. La tecnología también influye mucho: todo es inmediato.
A eso se suman problemas familiares o escolares, y el entrenador termina cumpliendo varios roles. Eso nos desafía a mejorar constantemente para poder acompañarlos, contenerlos y guiarlos dentro de un proceso sano.

🚦— Mirando al fútbol juvenil de Camioneros en general, ¿cómo evaluás el nivel de competitividad de las formativas dentro del club?
— Camioneros tiene juveniles muy competitivas. A medida que el club crece, las formativas acompañan ese crecimiento. Jugamos amistosos contra clubes de Primera División como Defensa y Justicia, Estudiantes o Racing y estuvimos siempre a la altura.
Eso habla de un club que busca superarse permanentemente, y no solo en juveniles, también en infantiles.

🚦— El próximo año futbolístico Camioneros competirá en la B Metropolitana. ¿Cómo se proyecta el trabajo en juveniles pensando en una exigencia mayor?
— Va a ser un desafío muy importante. Los niveles van a estar más parejos y eso nos exige más como cuerpo técnico y como jugadores. La idea es no renunciar a nuestra identidad y seguir siendo protagonistas.
Habrá pruebas de jugadores y se reforzarán puestos puntuales para armar un plantel competitivo. Nos vamos a preparar de la mejor manera para afrontar el año.

🚦— La Reserva campeona contó con la inclusión de varios juveniles. ¿Qué importancia tiene ese paso para el crecimiento de las formativas y para los chicos que vienen empujando desde abajo?
— Es fundamental. Los chicos que entrenan y juegan en Reserva se autoexigen mucho más y viven un contexto cercano a lo profesional.
Eso después se traslada a la categoría y genera una competencia sana: si le tocó a uno, el otro sabe que puede llegar trabajando. Se arma un ecosistema muy favorable para el crecimiento.

🚦— En relación al proyecto integral del club, ¿qué rol cumplen los convenios y la línea de trabajo que se viene sosteniendo en la formación?
— Los convenios son muy importantes. Camioneros se transformó en una vidriera formativa. Los clubes de Primera se fijan en nuestros jugadores porque competimos bien y mostramos nivel.
Eso es clave a nivel institucional y formativo, y el club tiene que seguir aprovechando ese camino.

🚦— Para cerrar, ¿qué identidad futbolística intentás pregonar con tu equipo y qué significa para vos conducir una categoría juvenil de Camioneros?
— Busco equipos prolijos, ordenados, protagonistas, que presionen alto y manejen la pelota. Que ataquen y defiendan con mucha gente, siendo agresivos e inteligentes.
Dirigir juveniles en Camioneros es sembrar futuros futbolistas profesionales. Ver chicos que pasaron por tus manos y hoy dan el salto es una enorme satisfacción. Para eso trabajamos y por eso disfruto tanto el día a día con ellos.