PARANDO LA OLLA EN ESTÉBAN ECHEVERRÍA

Las ollas populares, calentadas por la solidaridad de #camioneros, se ha convertido en parte del manual de resistencia del humilde y sin recursos, el más expuesto al impacto económico generado por las medidas de aislamiento social del Gobierno ante el COVID-19.
La normativa, que restringe la circulación de personas como medio de contener los contagios, golpea al sector que oscila entre la pobreza y la pobreza extrema, y que en en el Gran Buenos Aires tiene a un sector de Estéban Echeverría, como de los más afectados. “No alcanza para dos comidas al día en la casa, cuesta comprar para todos los días, tengo cuatro hijos y la verdad es terrible porque no se puede, no se puede porque no alcanza, nos estamos muriendo de hambre, sino fuera por #camioneros. Vemos a las familias que se acercan temprano porque tenemos miedo que la comida no alcance para toda la gente que se acerca y a la noche no tienen un plato de comida para darles a sus hijos» señalaban. La alimentación no es solo una necesidad que tenemos los seres humanos de alimentarnos sino también es algo que nos une, que nos reúne, que nos junta para hacer cosas, que puede representar un montón de cosas que somos como sociedad.