«¡DALE NEGRO!, TRAETE DOS FOTOS Y EL DOCUMENTO»

Un escudo a Bastones azules de Unión, en la puerta, tirando paredes de ilusiones en la etapa de los sueños.
Desbordando por la raya con la pelota de trapo o de cuero…
«A fines de los cincuenta y principios de los sesenta, en los campeonatos de la Liga Marplatense de Futbol, muchos equipos incluían en sus formaciones jugadores que venían de Buenos Aires. Los muchachos viajaban los viernes o sábados, jugaban el fin de semana en clubes de A o de B y regresaban a las luces en el último micro del domingo. Los había que se subían a “La Luciérnaga”, el tren de las 23.45».
Así, entrando en calor, contando historias, Don JULIO SANTELLA, «historias ínfimas…», así lo prologó y nos lo cuenta, como anticipo de lo que iremos publicando…
«Dale Negro, traete dos fotos y el documento, te esperamos esta noche».
En la esquina de Dorrego y 11 de Septiembre, en la misma manzana de mi casa, se levantaba el Frigorífico Tascón, un emprendimiento aún existente en Mardel. Comercializaba sus productos por mayor y menor con suma eficiencia habida cuenta la amplia cartera de clientes que tenía. Con una particularidad: los repartos pequeños para carnicerías del barrio, o algún faltante, o un pedido de último momento, eran satisfechos por un muy joven empleado. El pibe, un morocho carilargo, cuando era requerido, montaba la bicicleta y cargaba la mercadería en un robusto canasto de mimbre que encajaba perfectamente en el dispositivo “ad hoc” que la bici tenía adelante. El “Negro”, así le decían, iba con el clásico delantal que usan los carniceros, pero muchas veces a la vuelta del reparto, al pasar por 3 de febrero, delantal y bicicleta morían en el suelo y se prendía en el picado del baldío si es que lo había y si no, cuando eramos pocos, se entreveraba en un cabezas, o a la restada, que se podían jugar en las veredas o en la calle asfaltada.
Era un entusiasta de la redonda.
En esos días, en Unión se estaban armando las divisiones inferiores, por primera vez en su historia. Don Horacio Morillo era su apasionado mentor. Y a pesar de que en el club nadie creía que se concretaría tamaña utopía, el “Viejo” fue pa’delante.
Nos suplicaba que debíamos participar arrimando al club, amigos, conocidos, compañeros, en fin, cuanto “chico” que pisara una redonda podíamos acercar y ficharlo. Había que armar los planteles y no quedaba mucho tiempo.
Le pregunté al Negro si quería venir a Unión, que necesitabamos tipos que les gustara el futbol y que se las rebuscaran… lógico, troncos abstenerse.
«Dale Negro, traete dos fotos y el documento, te esperamos esta noche».
Hugo Antonio Moyano, “el Negro”, categoría 44, piernas largas, rápido y voluntarioso, se convirtió en el wing derecho de la Cuarta especial, que a fin de año festejó la obtención del campeonato 1961. También jugó de ocho, trajinando la cancha, y los cuatro años subsiguientes lo vieron alternando en tercera y reserva. Pero ya había abandonado las carnes y las achuras. Como empleado de la Empresa Verga, dedicada al transporte automotor, hacía sus primeras armas en la lucha obrera al ser designado delegado de la compañía ante el Sindicato de Camioneros.
Foto:
Arriba: Tolosa, «Pocho» Depaolo, Tito Villanueva, Rodolfo Matelat, «Cato» Delucchi, «Bepi» Gambini, Don Horacio Morillo.
Abajo: HUGO MOYANO, Julio Santella, «Perepe» Iglesias, «Cholo» Ernesto Ciuffardi, «Ruso» Braunstein.

Hugo, Simplemente…Un Masaje al Corazón.